La Cruz Roja pide acceder a las prisiones secretas de EEUU y examinar el trato a los presos. La Comisión Europea investigará si hubo centros de reclusión ocultos en países del Este
WASHINGTON.- La Cruz Roja ha reclamado el acceso a las prisiones secretas en las que, según ha revelado The Washington Post, EEUU esconde a presuntos miembros de Al Qaeda. La organización humanitaria quiere evaluar el trato que reciben estos presos y si se respetan sus derechos, tal como hace en Afganistán o Guantánamo. La UE investigará este asunto, en el que han sido implicados países del este de Europa.
"Estamos preocupados por el paradero desconocido de un número indeterminado de personas detenidas como parte de la supuesta guerra global contra el terror", denunció Antonella Notari, portavoz del Comité Internacional de Cruz Roja. "El acceso a los reclusos es nuestra prioridad y la continuación lógica del trabajo en Afganistán, Irak y Guantánamo", señaló Notari.
The Washington Post reveló ayer que la CIA estableció hace cuatro años un "sistema encubierto de prisiones" que contó con lugares de reclusión en ocho países, incluidos Tailandia, Afganistán y algunas "democracias del este de Europa", así como un pequeño centro en la prisión de Guantánamo, en Cuba
Bruselas investigará
La Comisión Europea ha reaccionado con inmediatez ante estas informaciones anunciando que realizará "un análisis técnico" en el que incluirá "contactos políticos para saber exactamente lo que está ocurriendo". A preguntas de los periodistas, Roscam indicó que, en el hipotético caso de que esas cárceles existieran, ese hecho "no sería compatible" con las convenciones internacionales en la materia, ni con la carta de derechos fundamentales de la UE, que aún no ha entrado en vigor.
Tanto Rumanía como Polonia, aliados de EEUU en el centro de Europa, han negado que sus territorios albergasen centros de detención secretos como ha denunciado Human Rights Watch. Esta organización llega a asegurar que el 22 de septiembre de 2003 aterrizó en el norte de Polonia un Boing 737 procedente de Afganistán con numerosos detenidos de la CIA. Ese mismo mes, asegura Human Rights Watch, otro aparato hacía el trayecto hacia una base aérea en Rumanía, que tuvo el acceso prohibido al público y la prensa durante largo tiempo.
La Cruz Roja trata de velar por el cumplimiento de la Convención de Ginebra en el respeto a los prisioneros de guerra con la inspección de las instalaciones en las que están recluidos. La organización presiona desde hace años a EEUU para que le notifique las detenciones de extranjeros y tener acceso a ellos.
La otra guerra conta el terrorismo
La red secreta de centros de detención descubierta "es un elemento central en la guerra no convencional de la CIA contra el terrorismo", añade el diario al indicar que estas operaciones dependen de la cooperación de los servicios de inteligencia extranjeros y de mantener el su existencia en secreto.
La existencia y ubicación de las instalaciones, a las que en documentos clasificados de la Casa Blanca, de la CIA, del Departamento de Justicia y del Congreso se les llama "lugares negros", es conocida solamente por un puñado de funcionarios en EEUU y por el presidente y unos pocos miembros de los servicios de inteligencia de cada país donde se encuentran, señala el diario.
La CIA ha tenido en esas prisiones a más de un centenar de detenidos, de los cuales una treintena son considerados importantes terroristas y están confinados en instalaciones financiadas por la agencia estadounidense y gestionadas por su personal en Europa del Este, según The Washington Post.
Aislamiento
Las instalaciones para presos de esa categoría en Tailandia y Guantánamo fueron cerradas en 2003 y 2004, respectivamente.
Otro grupo de alrededor de 70 detenidos, considerado menos importante, pasó por los "lugares negros" y posteriormente fue entregado a los servicios de inteligencia de Egipto, Jordania, Marruecos, Afganistán y otros países.
Los prisioneros del primer grupo están aislados del mundo exterior, en la oscuridad, a veces en celdas subterráneas, no se les reconocen derechos y nadie que no sea de la CIA puede hablar con ellos o verles, señala el diario estadounidense.
Fuente: ElMundo.es
Nota: Fuente: ElMundo.es